Como persona discapacitada quiero decir algunas palabras sobre esta tragedia. Ayer culminamos la obra del Leviatán de Tomas Hobbes, en la cual el Estado te aportará todo lo que necesites a costa de la libertad.
El Estado se ha vuelto incontrolable como estructura política y jurídica en la que, carece de cualquier límite y control, por mucho que lo llamen democracia de partidos o monarquía parlamentaria.
La primera da el monopolio absoluto a los partidos políticos que secuestran el Estado, y lo vuelven parte de su buffet partidocrático, por eso la democracia deliberativa de Habermas es un fracaso y una utopía ideológica. No se trata del pluralismo de partidos, sino que dichos partidos políticos representen a la sociedad civil y defienda sus intereses en las diferentes regiones de nuestra patria, en vez de deliberar y atacarse mutuamente (todo pagado con nuestros impuestos).
Y la segunda, la monarquía parlamentaria, es la añadidura de una monarquía degenerada y corrupta, violando el principio del honor monárquico de Montesquieu debido a su falta de defensa del interés del Estado como representante jurídico de la nación.
Una víctima más de este descontrol ha sido una joven chica de 25 años llamada Noelia Castillo Ramos, que le ha fallado el Estado varias veces seguidas.
La primera vez fue cuando el Estado no supo ayudar a la familia como función proveedora, porque le es más importante servir a la dictadura del capital del Ibex 35 y a las potencias extranjeras, y le es más fácil separar a las familias y cobrar por ello 7000 €, destruyendo uno de los fundamentos de cualquier persona en su crecimiento, que es la familia.
La segunda vez fue cuando una agresión sexual múltiple, en la cual no se decretó la inmediata expulsión de sus agresores sexuales, previa detención y juicio correspondiente; mientras la Legión de la Femitraicionistas, que por enésima vez traicionan a las mujeres en ideal de un programa político que busca la disgregación del hombre y la mujer, en vez de su conciliación. El feminismo actual es tan enemigo del hombre y de la mujer que ha adoptado la lucha de sexos como dogma incuestionable, degradando el concepto marxista de lucha de clases, y adaptado a los intereses de la Oligarquía caniche como diría Marcelo Gullo.
La tercera vez fue cuando el Estado no supo ayudar a sacar adelante a esta mujer cuando en 2022 se quiso suicidar arrojándose desde un quinto piso, aportándole los medios psicológicos y psiquiátricos adecuados. Y como alternativa a su propia disfunción, el Estado le ofrece el suicidio por gracia del Estado (conocido como eutanasia). La eutanasia estatal ha sido probada en Canadá con muy graves consecuencias, en la que ha habido un crecimiento exponencial de las muertes desde la aprobación su aprobación. Ello ha mostrado una gran preocupación entre las organizaciones defensoras de los derechos de las personas discapacitadas, como era el caso de Noelia que tenía un TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo) y TLP (Trastorno Límite de la Personalidad) que le inducen a ideas suicidas, y, aun con dolores, se le podrían haber tratado debido a su paraplejia como consecuencia del comentado intento de suicidio desde un quinto piso.
Muchos católicos, acusados de ultraderechistas acostumbran en este régimen, han salido desde sus convicciones a defender la vida de esta pobre chica en la que se le ofrecía una esperanza. La doctrina católica sobre la eutanasia se resume en la defensa de la dignidad inviolable de la vida humanadesde la concepción hasta la muerte natural. Para la Iglesia, la eutanasia es un acto moralmente inaceptable, ya sea por acción u omisión, porque supone disponer deliberadamente de la vida de una persona vulnerable y estos son sus puntos fundamentales:
I. La vida es sagrada e indisponible. Solo Dios es dueño de la vida; ninguna persona o institución tiene autoridad para decidir activamente poner fin a la vida de otro, aunque medie el sufrimiento o una petición libre.
II. Distinción entre eutanasia y cuidados paliativos. La Iglesia promueve los cuidados paliativos como forma de aliviar el sufrimiento sin suprimir la vida. Rechaza el ensañamiento terapéutico (tratamientos desproporcionados), pero insiste en que el acompañamiento y el alivio del dolor no pueden confundirse con la intención de causar la muerte.
III. Rechazo al suicidio asistido. En la misma línea, el suicidio médicamente asistido también es considerado grave violación de la ley natural y de la dignidad humana.
IV. Fundamento en el magisterio. El Evangelium Vitae (Juan Pablo II, 1995) lo expresa con claridad: «La eutanasia es un grave atentado contra la ley de Dios, por tratarse de la supresión deliberada y moralmente inaceptable de una persona humana».
Pero con independencia de las convicciones religiosas de cada uno, un grupo ha salido a defender lo que el Estado debía hacer, haciendo real una vez más el lema de «Solo el pueblo salva al pueblo».
Hay que remarcar a aquellos que dicen que la eutanasia es un derecho de tercera generación, ya que ni siquiera entienden la diferencia entre derecho y despenalización.
Si la eutanasia fuese un derecho subjetivo, tendría Noelia la facultad de ejercerlo o no cuando desee, mientras que si es una despenalización, es una prohibición de varias situaciones excepto en una o varias delimitadas por la correspondiente norma jurídica, como puede ser un derecho la muerte. Si fuese así, el pueblo español podría ejercer el derecho a la muerte de sus dirigentes traidores y criminales, ya que ese derecho, al ser subjetivo, se puede interpretar como se desee… además, la muerte es una cuestión propia de la naturaleza, no de la voluntad humana, por eso la Iglesia católica lo condena.
Quienes defienden la eutanasia como derecho humano, en realidad interpretan tales derechos fundamentales como la voluntad general de Jacobo Rousseau. Pero en vez de la voluntad de la mayoría, es la voluntad de cada uno y la voluntad del Estado: puro determinismo que niega la condición colectiva derivada de la famosa tesis del principio de Individuación de Santo Tomás de Aquino. Los derechos humanos jamás pueden permitir un derecho a la muerte porque violarían el derecho a la conservación de la vida (no el derecho a la vida que no existe), sino a la defensa de la vida ya que es el fundamento para que exista dignidad humana.
El Estado ha asesinado a Noelia Castillo Ramos sin darle solución, fallando todo el aparato estatal, asentando precedente judicial mediante jurisprudencia para que cualquier persona que lo desee pueda hacerlo con unas reglas que ya ha anunciado la ministra de Sanidad serán flexibilizadas, abriendo una «ventana de Overton». Esto con el tiempo será la base de un exponencial aumento de suicidios asistidos por el Estado (llamemos las cosas por su nombre).Una sociedad pasiva ante esto es una sociedad cómplice de dichos actos: enterándose a última hora, y por cobardía, no actuar colectivamente como pueblo frente a un Estado y régimen político (más allá de partidos o ideologías) que le agrede.

Por último, como pequeña luz de esperanza, todos vemos que este régimen político está en clara descomposición, y en muchos sectores ya se están sentando las bases para una ruptura total con la constitución, o como prefiero llamarlo, Ley fundamental de 1978, dado que este Estado ya se puede llamar Estado Belcebú o Estado Baal, que sacrifica a las personas en vez de ayudarlas.
Noelia Castillo Ramos, descansa en paz.
Por Ifraín Cabrera Rodríguez.



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