Decía Aristóteles que toda sociedad que se precie tiene una jerarquía para su correcto funcionamiento. Pero como España no funciona para los españoles, sino sólo para los políticos y los que maman de ellos, parece ser que la jerarquía está al revés.    

Decía mi madre que no se puede empezar la casa por el tejado por mucho que Fito y Fitipaldis lo digan en una de sus canciones, y digo esto porque carecemos de esa jerarquía deseable o pirámide de poder si se quiere: la representación política.

La representación política es la jerarquía donde el pueblo, como representados, tiene control sobre los representantes, los políticos electos para el cargo. Esto en España es una falsedad tan grande como que yo me llamo Manolo.

Querido lector, yo me llamo Juan, y hasta en la UE dicen que la democracia es donde el pueblo elige y depone a los políticos. 

¿Puede un representante ignorar a su representado? En la obra Informe España 2023 de Agustín Martín Blanco, del mismo año 2023, indica que el 80% de los jóvenes se sienten ignorados por los políticos.

¿No será que en realidad los políticos no representan a nadie más allá de al jefe mafiosete del partido de turno?

La desafección social con el sistema es un hecho. En esta obra, se dice que un 59% de la juventud española se siente desconectada del sistema del 78. Esta falta de representación también se refleja en la galopante disminución de la confianza en los gobiernos y los partidos políticos.

Tan sólo un 24,5 % de la población tiene todavía confianza en los partidos políticos, lo cual no podemos hablar de que este sistema llegue al aprobado.

Pero es que me parece de lo más normal: ¿cómo vas a confiar en alguien a quien no puedes controlar, y que encima la mayoría de las veces hasta legisla en tu contra sólo para salvaguardar sus intereses de partidocracia?

No debe sorprendernos, por tanto, que el 80% de la población joven de este país afirma no sentirse escuchada ni representada por los políticos. Ya sé que pueden ustedes pensar que la culpa no es del 78 sino de estos jóvenes que estarán viendo Tik Tok, YouTube o al Ibai, y que no quieren saber nada de la vida política. Pero les refuto su prejuicio con otra cifra que abala una preocupación real de los jóvenes: el 88% entiende que en la clase política debería haber personas de todos los ámbitos, y no sólo de que lo que hablaba el señor Iglesias de «la casta».

Fíjense si debe ser grave la desafección política al régimen del 78 que hasta el CIS en 2023, concretamente en enero estableció que los principales problemas de la sociedad española eran:

  • Los problemas políticos en general (tercer lugar)
  • El mal comportamiento de los políticos (quinto)
  • El Gobierno y partidos concretos (sexto)

Pero curiosamente, a pesar de esta desafección manifiesta, la gente parece ser que sigue enganchada a esto del votar y votar. Parece una adicción y droga autodestructiva más bien.

AñoParticipación (%)Abstención (%)
1979    68,0%    32,0%
1982    80,0%    20,0%
1986    70,5%    29,5%
1989    69,7%    30,3%
1993    76,4%    23,6%
1996    77,4%    22,6%
2000    68,7%    31,3%
2004    75,7%    24,3%
2008    73,8%    26,2%
2011    68,9%    31,1%
2015    69,7%    30,3%
2016    66,5%    33,5%
Abr. 2019    71,8%    28,2%
Nov. 2019    66,2%    33,8%
2023    70,4%    29,6%

Si bien vemos un ligero descenso de participación desde el 2000, la cosa se mantiene… Pues señores, hasta que esas cifras de arriba no se inviertan, es decir, que se abstenga de participar entre el 66-70%, no le podremos dar un buen puntapié al régimen del 1978, como éste nos lo da puntualmente a nosotros cada día.

Y dejémonos de fórmulas raras de iluminado. Que si votar en blanco, que si votar al partido de fulanito, ¡no! al de menganito, ¡no! que si voto nulo… Oídme: es mucho más fácil ponernos millones de personas de acuerdo en no votar, que en votar. Es así de claro, asumámoslo, porque la primera opción es infinitamente más cómoda y neutra, y ya sabemos que a la comodidad es donde va la multitud.

Déjense ya de estrategias extrañas y vamos a lo real, a la gran huelga de no votar, que en eso sí que nos podemos poner todos de acuerdo sin importar la ideología y es lo más fácil.

Ahora bien, pienso… si la mayoría se siente desafectada del sistema, ¿por qué la mayoría sigue votando? Muchos factores explican esta supina incoherencia, y para empezar, me iré al que más salta a la vista: la gente con más estudios y más preparada, son los primeros en creerse los cuentos del Ratoncito Sánchez (o Abascal, Feijoo, Iglesias… el apellido del roedor me da lo mismo), y son los que más se creen que por H o por B hay que votar como dogma de fe incuestionable; y eso es porque como se creen que saben mucho, entonces trazan ciertas estrategias (que sólo existen en sus privilegiadas cabezas) y creen que votar beneficia o perjudica a uno o al otro.

Yo sólo digo una cosa. ¿Dónde estaría más cerca la desaparición del Régimen del 78? ¿Con los datos de participación que hay? ¿O con estos datos futuros?:

AñoParticipación (%)Abstención (%)
2027      32,0%68,0%
2031      20,0%80,0%
2035      29,5%70,5%
2039      30,7%69,3%

Piensen lo que quieran… pero este escenario sería una catástrofe para el régimen y un ridículo histórico, insoportable para toda legitimidad. ¿Se imaginan ustedes a los políticos sacando leyes con estas cifras de participación?

Podrían hacerlo, y lo harían. Claro, tienen la fuerza… pero harían el ridículo. ¿En qué escenario prefieren estar ustedes? ¿En qué escenario verían ustedes más posible una caída del sistema, en el primero o en el segundo?

Por Juan Sánchez Salas.

Una respuesta a “¿Y si hubiera un 66-70% de abstención?”

  1. Avatar de Manuel Beltran
    Manuel Beltran

    Ha echo usted un razonamiento muy coherente y con sentido, estoy totalmente de acuerdo con usted!!

    Me gusta

Replica a Manuel Beltran Cancelar la respuesta