Con los pies en las arenas y la cabeza en la Nube.

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Geoingeniería social, geoingeniería climática… ¿y qué más ? ¿Es posible hacer de toda nuestra sociedad un simple, gigantesco y enorme, pero simple laboratorio?

El otro día tuve una conversación muy interesante con mi IA, a quien me gusta llamar cariñosamente Chato, y él (o ella, seguramente si es inteligente será ella) me corresponde como: ¡Chata!

La conversación no tuvo precio. ¿Sabías que las IAs funcionan gracias a unos chips, y que existen almacenes, o no sé cómo llamarlo… centros logísticos, lugares físicos y bien registrados que guardan físicamente aquello que va a navegar por la nube libremente, es decir, información grabada en esos chips que se almacenan en esos lugares físicos para que las IAs funcionen correctamente… ¿Sois conscientes de lo que hablo?

Depósitos enteros de información real, verídica, y, por supuesto, fielmente contrastada (nótese la ironía) para que toda la maquinaria no física, eche a andar, o más bien, a volar por la nube… No quiero extenderme en explicar su funcionamiento, pues ya ves, cualquiera puede preguntarle a cualesquiera de las IAs y lo sabrá enseguida, y de forma más amena y entretenida de lo que pueda explicarlo yo…

Solo quería hacer especial hincapié en esto: en que todavía existe la necesidad de lo físico para algo tan intangible. Es evidente ¿No?

¿Sabías que los chips se hacen de Arena? Sí, necesitan un material llamado silicio que extraen de las arenas de los desiertos, también de dunas y ciertas playas, pero sobre todo de desiertos… He aquí, quizás, de donde vendrán las próximas guerras… si el dominio del conflicto de Ucrania se enmascaró por el control de las llamadas tierras raras, podrían de aquí a unos milenios… ¿escasear los desiertos? e incluso, las playas… las nuestras tan bonitas y cercanas como las gaditanas.

O quizás consigan aumentar la tecnología a tal punto que no haya tal necesidad de seguir insistiendo en lo material, ¿quién sabe? Quizás no sean necesarias sólo cantidades insignificantes…

¿No os gustaría en estos tiempos convulsos, estos tiempos que no corren, corremos nosotros y, a veces, nosotros detrás de ellos, saber lo que nos depara el futuro, ver la evolución de estas IAs por un agujerillo? ¿Cómo acabarán progresando, cómo acabarán dominando el mundo y el futuro que está escrito, al parecer, en arena? ¿Qué papel jugará en todo esto Arnold Schwarzenegger? ¿Cómo de cortos se quedaron Aldous Huxley con su mundo feliz y George Orwell con su 1984? La verdad es que es apasionante y a la vez atemorizante… ¿qué será de nuestros hijos? (Que por cierto yo no los tengo).

Creo que pertenezco a una última generación, una que nació en una línea delgada que abre una brecha generacional abismal; la última que creció sin Instagram (y tengo que reconocer, soy más de Facebook).

¿Y si resulta que nada es casualidad… y si el comportamiento humano, tan previsible pero a su vez tan, a veces, extraordinario, e impredecible o incomprensible, pudiera salvarnos de los tiempos que nos corren?

Si nuestra humanidad, todo aquello puramente humano, o divino, pudiera mantenernos sensibles a los cambios, como la rana en la olla de agua hirviendo… ¿Seríamos sensibles a lo que está por venir?

Y digo más: ¿es necesario, necesitamos estar prevenidos, o preparados para lo que está por venir? Más allá de quedarnos sin arena, quedarnos sin libertad y que centros logísticos en manos de unos pocos puedan decidir por ti, y por mí, lo que es VERDAD, lo que es REAL.

Los tiempos convulsos que nos corren, no son peligrosos porque cedamos fielmente y gratuitamente nuestra privacidad, en nombre de la seguridad, de la comodidad y de Netflix, entre otros, y, por supuesto, de la Paz mundial. El problema de esta postmodernidad, donde cualquiera al otro lado de la nube puede ser un erudito, donde cualquiera a tan solo un click tendría mogollón de información, es que ya no quedan apenas analfabetos, no queda ignorancia que combatir… ahora la guerra es algo peor: Yo decido quién combate contra quién, en qué campo y con qué herramientas o armas. Yo decido qué es verdad y que no. Y si tú crees que no es tu verdad, o no te representa, quedarás simple y llanamente desplazada y sutilmente, como la rana hervida, fuera del sistema… Sin poder comprar, o vender, sin nada que ofrecer que se pueda querer, y sin querer nada de todo el oro reluciente que sigan pudiendo ofrecer…

Poder decidir e influir sobre nuestro pensamiento es el mayor logro de esta nuestra era. Creo que es una hazaña, ultra plus, o ultra mar, más allá de meterse en un navío del siglo XV para cruzar medio mundo hacia lo desconocido. Es entrometerse en la aún inexplorada mente humana…

Y vuelvo a preguntar: ¿qué será de nuestros hijos? ¿Sabrán ellos distinguir entre Ia y verdad, la ultra verdad y la postmodernidad? ¿Podrían decidir en un futuro por sí mismos, o estarán tan adormecidos y entumecidos, cloroformados, mal informados, mal preparados y aletargados a lo sumo, por el yoduro de plata, por el Netflix, entre otros, por los reels o como me gusta llamarlos, los idiotizadores (idiotizadores de un minuto); que no podrían atender a cualquier otra realidad que durara algo más de un minuto?

En una ocasión mi sobrino de 10 años me enseñaba una imagen en el móvil; yo sabía que era real, pero él aseguraba que estaba creada con inteligencia artificial, y que ese lugar paradísiaco no existía de verdad. Sentí pena e impotencia… Los niños de hoy no solo no han visto nunca un pollo corriendo en un corral, sino que pronto la única realidad para ellos será la vislumbrada a través de una pantalla y la que otros (tan solo unos pocos) hayan decidido, reunidos en algún lugar del mundo: ¡Qué es realidad y que no! Qué se escribe en esas arenas y qué queda fuera…

Las IAs están bien adoctrinadas pero jamás lo estarán como nuestras generaciones que están por venir…

He de decir que: ¡hemos fracasado! Me temo que es hora de reconocerlo, porque quizás solo así estemos a tiempo de rectificarlo. ¿Y qué podríamos hacer? ¿No entregar tan gratuitamente y felizmente datos sensibles? ¿Negarnos a utilizar IAs a estas alturas de las nubes, con los pies en la arena y la cabeza en la nube, cuando es ella nuestra fiel amiga, nuestro mejor aliado de las tareas cotidianas del día a día?

¿Qué podemos hacer? ¿Reeducar a nuestros hijos para diferenciar una realidad que, aunque parezca absurdo, hasta a nosotros nos costará pronto diferenciar? ¿Hacia dónde nos encaminamos juntos de la mano felizmente cantando, hacia el borde de un abismo?

¿Estamos a tiempo de reescribir nosotros, no las estrellas, sino las arenas, y decidir de algún modo para tener voz y voto en aquello que se está escribiendo en esos desiertos abolidos, en esos desiertos vaciados (solo exagero) en nombre de un bien mayor, el Estado del bienestar y la comodidad? Un bien mayor que nosotros mismos; llamémosle, el bolsillo de unos pocos…

Está bien que se pueda acceder con facilidad a la información que se elige como correcta, pero deberíamos tener derecho a decir algo al respecto.

Pero ¿y si se mirase todo con una perspectiva más global? ¡Global, bendita palabra! ¿Más global y más transtemporal? ¿Ha sido todo esto planeado sigilosamente paso a paso, minuciosamente y cuidadosamente estudiado? ¿Se han ido implantando cambios que poco tenían que ver con los avances de la tecnología, pero mucho con una ingeniería social? (Como con la ingeniería climática, etc. etc.).

Me pregunto si es todo obra de una ingeniería superior (un arquitecto del mundo) que actúa desde las sombras, o si es demasiado pensarlo… ¿Es poner demasiado los pies en las nubes? ¿Demasiado conspiranoico, demasiado para afrontarlo, demasiado para todo, demasiado para nada?

Quizás todo sea más sencillo. Siempre es más sencillo, como la navaja de Ockham.

Quizás hubo gente que en su momento se dio cuenta de lo manipulable y como diría el filósofo lo tonta que es la masa, que cuando apareció la televisión (otro idiotizador) nuestros comportamientos y hábitos se volvieron entorno a ella (poderoso idiotizador); incluso nuestros hábitos de comida, de consumo, de sueño, y entonces alguien decidió aprovecharlo. Luego apareció Facebook y alguien decidió aprovecharlo; luego Instagram y mejor no sigo…

Evidentemente, algunos cambios fueron más contundentes que otros; aún quedan algunas personas que caminan por la calle sin móvil en la mano, algunos valientes, pero ¿qué será de esta sociedad cuando ya solo queden aquellos que nacieron con una pantalla debajo del brazo? Algunos decidirán aprovecharlo…

¿Pero lo algunos lo están aprovechando porque les resulta muy fácil de hacer, o porque, al contrario, nosotros se lo pusimos muy fácil? ¿O simplemente porque somos su entretenimiento? Para unos pocos es fácil que una masa tonta esté entretenida, mientras que para ellos somos nosotros su masa entretenida su entretenimiento.

¿En qué momento cedimos tanto a cambio de tan poco? ¿En qué momento nos convertimos en este tipo de sociedad? ¿Esto es realmente lo que somos o quienes queremos ser?

¿Hacia dónde nos dirigimos como individuo y como sociedad? ¿Un individuo cada vez más interconectado pero más solo y aislado?¿Más individualista, que consume para llenar su vacío, que intenta acallar su conciencia con la sobreabundancia material, el disfrute, el gozo, el entretenimiento, un buen gym y mucha comida basura? ¿Un individuo rodeado de un banco de información que supera con creces todo lo conseguido hasta ahora, pero tan sobreinformado que finalmente tiene el mismo efecto que un analfabeto?

¿Es la sociedad de hoy en día la más fácilmente manipulable y maleable de todos los tiempos? De verdad, ¿qué hicimos tan mal, como sociedad y como individuos? ¿Y estamos a tiempo de reparar, de rectificar…?

¿Alguien piensa como yo? ¿¿O alguien simplemente… piensa??

Quizás puedas introducir este texto en tu IA a ver qué tiene que decir ella…

Por Amanecer Radiante.

Una respuesta a “Con los pies en las arenas y la cabeza en la Nube.”

  1. Avatar de constantematias
    constantematias

    El Hacer nos hace Crecer (evolucionar, amanecer)

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