Antonio García-Trevijano, el peor enemigo de las élites y del Régimen del 78.

Written by:

La figura de Antonio García-Trevijano (1927-2018) sigue siendo, a pesar de su enorme influencia en los años de la Transición, uno de los grandes olvidados —o más bien silenciados— de la historia reciente de España.

Jurista, pensador político y activista infatigable, Trevijano no solo desarrolló una teoría política rigurosa sobre la libertad política colectiva, sino que además participó en primera línea de la lucha contra el franquismo, siendo artífice de iniciativas que, paradójicamente, hoy son ignoradas tanto por la izquierda como por la derecha del arco parlamentario.

El artífice de la oposición clandestina al franquismo.

Durante los últimos años de la dictadura, Trevijano fue pieza clave en la Junta Democrática de España, creada en 1974 y apoyada por el Partido Comunista de Santiago Carrillo. La Junta Democrática de España contó con la capacidad organizadora y estratégica de Trevijano para integrar sensibilidades distintas en una plataforma común contra Franco.

Posteriormente, tras fusionarse con la Plataforma de Convergencia Democrática, surgió la Platajunta, el mayor esfuerzo unitario de la oposición clandestina.

Este movimiento, que reclamaba libertades democráticas básicas, no habría sido posible sin la labor de Trevijano como puente entre sectores que, de otra forma, jamás se habrían sentado en la misma mesa.

No obstante, ese papel unificador no le otorgó reconocimiento posterior. Muy al contrario: su nombre fue borrado deliberadamente del relato oficial de la Transición, en la medida en que representaba una alternativa real al proyecto que culminaría en el Régimen del 78.

El rey que nunca reinó.

Uno de los episodios más significativos de la actividad política de Trevijano fue su empeño en que Juan de Borbón, padre de Juan Carlos I, pudiera acceder al trono tras un referéndum que permitiese a los españoles elegir entre república o monarquía.

En su visión, el retorno de Juan de Borbón, acompañado de un periodo de libertad constituyente auténtica, habría otorgado legitimidad histórica y política a la monarquía o, en su defecto, abierto paso a una república parlamentaria.

Por paradójico que pueda parecer, para Trevijano era compatible una República Constitucional con una Monarquía elegida por el pueblo en referéndum.

El plan de Trevijano chocaba frontalmente con los intereses de los sectores franquistas reformistas y con los partidos clandestinos que, una vez legalizados, prefirieron aceptar unas reglas partidocráticas pactadas para asegurarse cuotas inmediatas de poder, y que ninguno de los oligarcas perdiese: ni los que ya estaban en el poder, ni los nuevos que iban a acceder («café para todos»).

Así, el proyecto alternativo de Trevijano —basado en un referéndum libre y en un periodo de libertad constituyente— fue enterrado en favor de una Transición diseñada desde arriba y tutelada por el propio aparato franquista.

La libertad política colectiva frente al consenso.

El pensamiento de Trevijano, recogido en obras como Teoría pura de la república o Pasiones de servidumbre, se centra en un principio fundamental: la libertad política colectiva.

Para Trevijano, la libertad no consiste en la suma de libertades individuales ni en el derecho a votar periódicamente, sino en el poder efectivo del pueblo para controlar al poder político mediante un sistema representativo auténtico.

Esto significa que la cuestión central no es qué hacer con el poder (derecha o izquierda), sino cómo limitarlo y someterlo al control ciudadano.

Esa idea es profundamente incómoda para las élites, sean de izquierdas o de derechas, porque todas ellas —según denunciaba Trevijano— buscan lo mismo: ejercer poder con la menor resistencia y control posible por parte de la ciudadanía.

El enemigo común de las élites.

Tanto durante la Transición como en las décadas posteriores, el régimen político español ha vivido de un consenso partidocrático que margina cualquier planteamiento alternativo.

La derecha ha tratado de presentarse como heredera de la estabilidad del franquismo reformado; la izquierda, como garante de derechos sociales y libertades. Pero en el fondo ambas corrientes comparten un interés común: la conservación del Régimen del 78, basado en partidos estatales financiados con el erario público, una monarquía impuesta, el descontrol absoluto de la clase política, y una «Constitución» (nótese las comillas) que ni separa los poderes ni fue producto de un verdadero periodo constituyente ciudadano.

Por ello, la figura de Trevijano resulta incómoda para todos. Fue enemigo de Franco, pero también enemigo del sistema que surgió tras su muerte. Su legado no es instrumentalizable en el marco ideológico actual, porque la libertad política colectiva no tiene ideología: es un principio universal que trasciende la división entre izquierdas y derechas.

Un legado silenciado.

Hoy, la obra de Antonio García-Trevijano sigue siendo estudiada por minorías activas, por grupos de pensamiento libre, pero su nombre está ausente en manuales, en medios de comunicación y en el relato oficial de la Transición. El motivo es claro: su pensamiento representa un desafío frontal al Régimen del 78, porque señala su origen espurio y cuestiona su legitimidad democrática.

Al reivindicar su figura, no se trata únicamente de reconocer su papel en la historia, sino de comprender que su teoría política continúa siendo el mayor enemigo de las élites españolas.

Mientras los partidos buscan votos para legitimar su poder, Trevijano sigue recordándonos que sin control ciudadano real, no hay democracia, sino oligarquía de partidos.

En definitiva, Antonio García-Trevijano fue el mayor adversario político del franquismo en la clandestinidad, y sigue siendo hoy el mayor enemigo del Régimen del 78, no por su persona, por su honda erudición y su brillante genio, sino por la vigencia de su teoría: que la libertad política solo puede existir cuando el pueblo controla efectivamente al poder, más allá de izquierdas y derechas.

Por Demócrata Enfurecido.

Una respuesta a “Antonio García-Trevijano, el peor enemigo de las élites y del Régimen del 78.”

  1. Avatar de mrfloaysa
    mrfloaysa

    Este concepto «libertad política colectiva», es el que más me convence y por el que lucho. Gracias, un artículo muy pedagógico.

    Me gusta

Deja un comentario