Hoy, seis compañeros de la Junta Democrática nos hemos reunido en Málaga para llevar a cabo una acción de calle orientada a informar y dialogar con los ciudadanos sobre la necesidad de una verdadera ruptura democrática en España. Ha sido una jornada especialmente enriquecedora, marcada por el contacto directo con personas de diferentes perfiles y por momentos de reflexión compartida.
Durante la actividad, hemos tenido una conversación muy interesante con una pareja extranjera. No supimos exactamente de qué país provenían, aunque por su acento y algunos detalles parecía que venían del este de Europa. A pesar de la barrera del idioma, lograron captar perfectamente el mensaje que les transmitíamos. Coincidían plenamente con nuestras críticas al régimen del 78 y se mostraron muy interesados en el proyecto de la Junta Democrática. Se llevaron un folleto con atención y entusiasmo, y no descartamos que puedan acabar sumándose a nuestra causa.
También nos encontramos con dos chicos jóvenes, curiosos y abiertos al diálogo, que se acercaron con dudas sobre la situación política actual. Nuestras explicaciones les ofrecieron un marco que no habían escuchado antes: la posibilidad real de una alternativa al sistema de partidos heredado del franquismo. Se sorprendieron al saber que existen más opciones que simplemente elegir entre partidos cada cuatro años, y salieron de la conversación visiblemente motivados.
A última hora, se nos acercó otra pareja, esta vez con bastante conocimiento político, aunque limitado a los márgenes del propio sistema actual. Inicialmente, trataban de justificar algunas carencias del Régimen del 78 con los argumentos habituales que llevamos décadas oyendo. Sin embargo, al exponerles que en España nunca existió un periodo de libertad constituyente, y que fue el mismo franquismo el que se recicló en una oligarquía de partidos, empezaron a entender mejor nuestra postura. Les resultó revelador saber de la existencia de Antonio García-Trevijano y de la primera Junta Democrática impulsada por él, algo que desconocían completamente.
Por último, como suele ocurrir en este tipo de acciones, nos topamos con personas que, a pesar de compartir nuestro diagnóstico sobre el sistema político, muestran cierta desconfianza hacia la capacidad del propio ciudadano para protagonizar un cambio. Ante esto, nuestra respuesta habitual es clara: el primer paso para cambiar el mundo es cambiar uno mismo. A veces encontramos evasivas, pero otras veces, como hoy, al menos logramos sembrar una semilla de conciencia y reflexión.
En definitiva, ha sido una jornada positiva para la delegación malagueña de la Junta Democrática. Nos vamos con la satisfacción de haber abierto puertas, planteado preguntas y, sobre todo, acercado la idea de la libertad política colectiva a más ciudadanos. Porque solo con información, diálogo y compromiso se puede construir un verdadero cambio.
Por Demócrata Enfurecido.




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