El último excremento de las cloacas de este putrefacto Estado se llama Alvise Pérez. Y me pregunto: ¿qué es más peligroso? ¿Que un demagogo no se auto-reconozca como tal (lo cual implicaría un nivel de autocrítica y madurez de la que carecen todos nuestros queridos políticos); que haga uso indiscriminado de tan socorrida herramienta; o que no tenga límites morales y éticos en la consecución de sus objetivos finales personales?
Pero me olvido de algo muy importante: ¿es más peligroso que cualquiera que quisiera dedicarse a la política, si no hiciera uso de esta falta de escrúpulos, quedaría por completo descalificado automáticamente, sin posible ventaja alguna?
Quizás quepa otra oportuna (o inoportuna según a quien le «crispe»), pregunta más:
¿Qué resulta más dañino, que sus amorales líderes hagan uso de la demagogia, o que sus queridos votantes no sepan diferenciarla?
Ni tampoco veo intención asomando por el horizonte de dejar de apoyar ya tan aberrante sometimiento público, llamado herramienta política, herramienta de control y dominio; dominio público normalizado…
Que nuestro último excremento sea el último, no lo hace más ni menos malvado, tampoco más, ni menos original.
Seguramente, sólo sea el último, de momento… por lo cual también carece de exclusividad. Aunque quiera presentarse como el último Bastión de libertad.
Alvise es actualmente a Vox, lo que fue en su día Iglesias a Psoe… ya veis, parece que este Estado de partidos los hace proliferar, padece de diarreas, pues.
Una vez más, hacen uso del dolor y la muerte para sus fines políticos. Hay cosas que deberían estar por encima del dinero, pero es imposible en este sistema corrupto y para corruptos, en el que todos nuestros queridos políticos se unen por «otro» bien mayor, por un objetivo común: saquear al ciudadano de a pie, exprimirlo al máximo todo lo que se le permita (con un sistema que lo permite impunemente) y hasta la próxima, dentro de 4 años, que robe otro (pero que si no es de los míos: ¡eso está mal!).
Lo que iba diciendo… que me desvío más que el dinero nuestro que maneja esta gente; si bien en este sistema del 78 no puede haber nada por encima del dinero y de los intereses partidocráticos, en esta vida sí deberíamos tenerlo.
Debería haber límites, como por ejemplo, no permitir a Alvise Pérez venir a Barbate a hacer lo que bien sabe hacer (no voy a volver a repetir la palabra). Usando la muerte de los guardias civiles y creyéndose con derecho y autoridad de decir lo que ocurre aquí con respecto al narcotráfico y en el resto de Cádiz.
Al igual que tampoco se le debería permitir a Feijoo venir a Barbate en esos momentos a comer pescaito frito. Un pescaito que no nos dejan pescar en nuestras propias aguas nuestros vecinos marroquíes.
Alvise debería lavarse la boca para hablar de nuestro pueblo; no nos merecemos esto.
Ya habrás oído el lema: No se trata de izquierdas, ni derechas. Vuelvo a repetir que tanto las supuestas derechas como izquierdas se unen en un «bien supremo»: sabotear al pueblo.
Y por eso, Sólo el pueblo salva al pueblo. ¿Qué armas tenemos frente a la demagogia del Estado de partidos? Pues cultivar al pueblo para que sepa reconocerla; dejando pobres y bien pobres (entiéndase el sarcasmo) a nuestros queridos políticos; aún más pobres y miserables en espíritu.
¿Qué otras opciones tendríamos? ¿Irrumpir e interrumpir en sus discursos? ¿Abuchear? ¿Arrojarles cosillas, fango, quizás? ¿No votar, ni a los «Hunos», ni a los «Hotros»?
Dejadme que os deje una listilla… ¿qué os digo? Me encanta hacer listas de cosas, y en este caso de cosas que hasta puedan parecer personas. Una lista de todos los ejemplares diarreicos que ha tenido a lo largo de su historia este Estado del 78; y quién sabe, quizás bien identificados los síntomas, podamos llegar a un mejor diagnóstico:
Adolfo Suárez, Calvo Sotelo, Felipone, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy, Perro Sánchez…
Pero hay más: no todos han llegado al poder; Alvise, Iglesias, Montero, Ortega Smith… o como los llamaría el gran Fabián C. Barrio: Lady paro, Santiago y cierra España, etc., etc… Pero también hagamos hueco a las estatuillas y figurantes, al Emérito, al actual Felipe VI… ¿Qué os parece, prolífico, eh? ¿Sigo?
Bueno dejemos la lista abierta… y veamos hasta dónde llegan, o hasta dónde les dejamos llegar.
Por Amanecer radiante




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