En la fachada del Congreso de los Diputados puede verse de manera alegórica cómo España, sentada, abraza la Constitución. Pero parece ser, tal y como cuentan los tiempos, que le salió rebelde. No quiere estar bajo su brazo y ahora hay que cambiar toda la fachada. Tras una mirada a la composición uno puede pensar que no está nada mal, pero es cierto que no refleja del todo bien la realidad de nuestro país. Y pudiendo hacerlo, por qué no vamos a dar ideas sobre cómo podríamos serle más fieles.

Yo propongo invertir las posiciones de las figuras del centro. Que la Constitución abrace ahora a España, rodeando su cuello. Si quieren una analogía de la realidad, pues su rebeldía ha dado lugar a esto. Que ni el mismo Heracles, a su izquierda, sepa que su misión era proteger a la coronada, y que se han cambiado el puesto.

Que la Justicia, se tape los ojos y los oídos, y esconda su espada. Como una verdadera traidora que no deja ver sus intenciones claras. La venda ya no le hacía falta y por eso ni la tenía, al igual que la balanza. La corona de laurel, cuyo destino era la joven Constitución, ha tomado otro camino. La mujer ya tiene casi los 50 y, la gloria, lo siento lector, pero la gloria, no la ha conseguido.

El joven Valor huye despavorido. La rebeldía de la Constitucion lo ha estremecido y entre túnicas, tropiezos, voces y gritos, se aleja por la esquina izquierda. Sólo se le ven las manos, sujetando el borde del frontispicio. Alguien le dice que espere y que antes de que se haya ido, ayude a la Paz a sostener la rama de olivo.

El cuerno de la Abundancia debería estar vacío, o desparramado al menos su contenido. La cornucopia debería estar hueca, si no firmada, porque, si algún día nos ha pertenecido, ha dejado de hacerlo y ahora tiene nombres y apellidos, que desgraciadamente no son los nuestros.

Las Ciencias embarcando a otro lugar, en la nave que le ofrece el Ebro. Siendo tres mujeres ricas van a ir donde haya dinero. Han dejado atrás amor, familia y consuelo. Mas lo encontrarán en otra parte, allí donde desembarquen y consigan su anhelo. Las Matemáticas su reflexión, la Poesía la escucha y la Astronomía su vuelo.

Las Bellas Artes, poesía, arquitectura y pintura, que las pongan con los ojos dormidos. Que hoy por hoy no hay oficio y la inspiración ya se ha ido.

Que Hermes, el Comercio, le de cuatro monedas a nuestra Agricultura, y no un saco. Debería mirar para otro lado mientras tanto. Porque no puede darle cuatro monedas al campo si supiera por lo que está pagando. Y en la misma cesta, la que la señora Agricultura está sujetando, sobresalen las verduras y los frutos, símbolo de que la tierra aún es fértil y se sigue cultivando.

Con los cambios practicados, Ponciano vea en la lejanía que bajo el zodiaco y el trono, la corte se haya en armonía. Presto mis respetos al escultor, a su clasicismo y su valía, pero la realidad también merece respeto, aunque sea cruel, aunque sea fría.

Por Pelayo Montes.

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