El 23J se abstuvieron de votar 10.402.450 españoles. La abstención ganó las elecciones como la opción más votada, tal y como ocurre siempre. Aproximadamente un tercio de los españoles no apoya el Régimen, no coopera con sus opresores; bien por desafección pasiva, o bien por abstención activa, con la conciencia de no colaborar con aquello que daña a uno mismo y a la sociedad.
La partidocracia desune, siembra cainismo y odio en los españoles, fragmentados en la atroz defensa de una u otra fracción, unas contra otras, mientras los jefes de cada una alimentan ese odio para mantenerse en el poder, viviendo a costa del dinero público que extraen de ese mismo pueblo enfrentado.
El abstencionario activo rompe con todo ello.
Acude a la mesa electoral educadamente para romper el voto y anunciar sus razones. Este gesto simbólico es de protesta activa y de dignidad ciudadana, ante la mentira institucional y la absoluta corrupción de un sistema perverso y tóxico. No busca perturbar a los miembros de las mesas, que son ciudadanos sometidos bajo amenaza de cárcel, sino que se busca grabarlo para su difusión social y generar consciencia de que hay valientes que van a mostrar su no cooperación con el Régimen.
Sólo una abstención activa, que nadie vote a ninguno con intención de cambiar las cosas profundamente (en lugar de un gobernante de paritdo por otro), es lo que puede unir a españoles de izquierdas y derechas. Es lo que puede hacer que España deje de estar sometida a la partidocracia.
Las nuevas ideas siempre se rechazan muchísimo. Al principio siempre reciben todo el odio (ej. Teoría de la Evolución). Sólo después de tiempo y dando los argumentos y pruebas se va aceptando poco a poco… Después de una fase de abrumador rechazo y puesta en ridículo.
Así como Rosa Parks recibió odio e incomprensión al principio de su lucha, y hoy su acción se considera noble y justa, el abstencionario que acude a romper el voto educadamente será visto mañana con el honor de los pioneros que comenzaron a levantarse frente a la tiranía del 78 y su falsa democracia.




Deja un comentario