22 de enero de 2023.
El pasado domingo en la Plaza de la Constitución de Málaga hacía viento y frío por la mañana; viento como en las noches del desierto, donde por más que grites, nadie escucha; y frío de la soledad que se siente en la ausencia de calor humano.
Un grupo reducidísimo, en silencio o hablando entre nosotros, con pancartas, contando con un único atrevido que, voceando al viandante, provocaba que éste saliera despavorido.
Un grupo al que nadie escuchaba, nadie se acercaba, al que todos evitaban. Un grupo que sólo disfrutaba de la desconfiada compañía de agentes de policía que pasaban y pasaban por delante nuestra, algunos mirándonos con escepticismo y hasta diría que con repugnancia.
Algún grito esporádico, dirigido a nosotros, rompía el frío silencio: ¡Fachas! ¡Borregos!
En los primeros momentos, allí, con el cielo encapotado, pasando frío, estábamos cuatro gatos con unos pequeños carteles que apenas se divisaban a lo lejos. Proclamando la abstención y el derrocamiento del régimen del 78 para conseguir una auténtica democracia,dábamos la impresión de ser unos pobres desequilibrados. El refranero español dice que sólo los borrachos y los niños dicen las verdades.
Éramos unos borrachos, sí, de conocimientos que no se enseñan en la escuela. Éramos, y somos, unos cuantos inadaptados en una sociedad enferma y ciega; o cegada, mejor dicho. Orgullosos, como cualquier demente, de nuestra propia inadaptación. Despiertos.
Los compatriotas que andurreaban un domingo por la mañana por el centro de Málaga aparentaban ser, claramente, gente acomodada en el bienestar económico.
Ninguna auténtica revolución se ha producido por parte de las élites, de arriba hacia abajo. En todo caso, los reyes y la nobleza conspiraban para mantenerse en el poder o para conseguirlo.
Una vez lo alcanzaban, hacían y deshacían a su antojo en territorios donde toda la autoridad emanaba de un único poder. Unidad de poder, división de funciones. En aquella época, las conspiraciones de la nobleza eran el día a día de la acción política.
Hoy, paradójicamente, se tilda de «teórico de la conspiración» a cualquiera del vulgo que se atreve a desafiar a la nobleza actual. A día de hoy, ¿qué ha cambiado respecto a la organización política? Se pregunta este loco, ¿una carta de libertades que el poder da y quita a su antojo? ¡Qué tristeza! – Dice este demente.
El pobre desgraciado, que ha asomado levemente la cabeza fuera de la matrix en la que vivimos, y al que se le hace raro hablar retóricamente de sí mismo en tercera persona. Una supra-realidad en la que nuestros nobles y reyezuelos ya han descubierto la manera de mantenerse en el poder: haciendo de una utopía orwelliana su propia biblia. Aprendieron muy bien que la historia debe ser el cuento de los vencedores, piensa este inadaptado. El conocimiento no da la felicidad, pero el desconocimiento sí puede darla, concluye.
Decía un poema popular que magistralmente musicó el compositor argentino Ginastera, «triste es el día sin sol, triste la noche sin luna, pero más triste es querer, sin esperanza ninguna». Se me muere la esperanza para que los ciegos vean y los sordos escuchen. Sin embargo, querer que lo hagan, sin esperanza ninguna, se convierte en una obligación ética para cualquier «desequilibrado» que tenga principios.
Descubrir que, en vez de tener una constitución, tenemos una carta otorgada, elaborada en una taberna mientras representantes de oligarcas comían y bebían cerveza. Descubrir que así se parió nuestra España actual, como un estado de tabernas. Pero tabernas de las malas, de las que están llenas de servilletas y paquetitos vacíos de azúcar en el suelo, en las que las mesas no se limpian nunca completamente y los vasos tienen marcas de pintalabios; donde el ruido de las maquinitas se vuelve ensordecedor y los desgraciados se toman un picho de tortilla frío mientras ven pasar su propia vida, sin pena ni gloria, por delante de sus ojos; como en una película del cine clásico español, de esas que no aguanto.
¿Cómo sacas a alguien de ahí? No puedes. Es el mito de la caverna platónica, aunque al estilo español. Cómico, trágico y desgraciado, como no puede ser de otra forma en nuestro país. Esperpéntico. Un pueblo dividido, ideologizado, polarizado, cegado, anestesiado, desnaturalizado. Con los mismos reyezuelos gilipollas de siempre, ahora en forma de políticos que nos cuentan el cuento de la gran democracia que tenemos.
El problema es que sólo uno mismo puede convencerse a sí mismo. Todos tenemos un ego demasiado grande para dejar que alguien, que no sea uno mismo, nos convenza de algo. Ya no pretendo convencer a nadie de nada, y reconozco que me equivoqué cuando lo pretendía. Sólo pretendo crear una duda. Hacer que la gente se cuestione la realidad en la que lleva viviendo toda su vida. No es seguro que esa cuestión se acabe respondiendo como a mí me gustaría, y en la mayoría de los casos probablemente no pasará. Sin embargo, si siembro una semilla, con un poco de suerte, puede florecer algún día de la forma en que a mí me gustaría. Soy un labriego de la libertad política colectiva. Un agricultor de la cultura política.
Ese domingo, la pobre gente que hacía el esfuerzo de hablarnos eran mayormente de la tercera edad, gente con necesidad de que alguien la escuche y que sabe lo que es pasar por cosas que yo, a mi edad, ni imagino. Los jóvenes que se paraban, e incluso algunos de estos mayores, en su mayoría expresaba rechazo hacia el mensaje más repetitivo en nuestros carteles: la abstención. ¿Cómo voy a plantar una semilla en una tierra que, de primeras, está tan dura que no se puede siquiera hincar la uña? Parecíamos más un grupo de abstencionarios que un grupo pro-democracia. Lo que para nosotros es un medio, parecía nuestro fin.
Por si fuera poco, portábamos otros carteles donde se denigraba el régimen del 78 y que levantaban, si no el mismo rechazo, más aún. Hay compañeros en este movimiento que piensan que chocando contra las creencias de la gente se consigue algo; y que hay que decir las verdades sin tener en cuenta los sentimientos de los demás. Ese comportamiento tan antisocial y que me ha caracterizado a mí mismo en muchas ocasiones, es paradójicamente el que no comparto respecto a la libertad política colectiva.
En psicología, la más aceptada teoría de la persuasión lo expresa muy claro: para cambiar una actitud tienes que empezar disintiendo sólo levemente del sistema de creencias, pues las actitudes suelen cambiar por pequeños pasos y no de forma radical. Como auténticos necios, tendemos a rechazar lo que nos parece diametralmente opuesto a nuestro sistema de creencias, escuchando sólo lo que (y a quien) nos da la razón. Nuestros egos son demasiado grandes y empleamos mucho esfuerzo en protegerlos. Monos venidos a más, tan egocéntricos y belicosos como sus antecesores. Seres situados en apenas el primer escalafón del camino de la evolución de la conciencia hacia una conciencia universal.
Por muy loco que parezca, incluso allí, aquel día y a aquella hora, también encontramos gente despierta. Sobre todo, individuos del mundo anglosajón, que se quedan perplejos cuando les explicas que en España no contamos con un representante de distrito al que poder reclamar algo, sino con un politicucho de mierda que está puesto a dedo por el jefe de su partido; y que, por tanto, sólo le debe pleitesía a éste, en vez de al pueblo. Igualmente, algunos compatriotas se paraban y nos felicitaban; los menos. Para mí, representan la excepción que confirma la regla, al menos en ese día, a esa hora y en ese lugar. Una regla que deja perplejo cuando una profesora universitaria de derecho se atreve a discutirme sobre la supuesta existencia de separación de poderes o de representación en mi propio país. ¿Qué leches se enseña en la carrera de derecho? Me pregunto yo.
Y así, un día más, aprendo algo. Primero, que voy a seguir luchando por la libertad política colectiva el resto de mi vida, pase lo que pase y aunque pierda la esperanza.
Segundo, que soy afortunado de haber encontrado un grupo de humanos con el que comparto mi lucha, aun no compartiendo con todos, o con la mayoría, la forma en la que deberíamos realizarla.
Tercero, que es más efectivo realizar nuestras proclamas en otros lugares con más afluencia de gente que esté realmente necesitada de respuestas; con aquéllos que, a día de hoy, la supuesta extrema izquierda o extrema derecha se disputan; gente de los que inician revoluciones.
Cuarto, que no voy a convencer a nadie de nada, sólo voy a plantar la semilla de la duda.
Y quinto, que vivimos en una realidad llena de capas, una realidad ficticia, avocada al colapso y a la destrucción propia y del planeta; y que la libertad política colectiva es el camino para empezar a despertar a los pueblos de una Europa anestesiada, en manos de potencias extranjeras y de macropoderes mundiales. Así sea.
-Anónimo.
5 de febrero de 2023.
Repetimos con fuerza en el Mercadillo de Málaga. Hoy acudimos a la llamada de la Libertad nuestros camaradas Juan, Raúl, Eliseo, Juanlu, Maverick, Luisa, Cecilia, Vishnu y Adrián, entre otros amigos y simpatizantes. Uno de ellos hasta nos trajo un pan de su pueblo (Comares) invitándonos a que formemos allí una cédula abstencionaria porque muchos están a nuestro favor.
Ya no sólo queda Vox, ni Podemos, ni ningún otro, y ni mucho menos los oligarcas PP-PSOE. ¡Ya sólo queda el pueblo salvándose a sí mismo! ¡Movimientos sociales abstencionarios!
Nos sorprendió la cantidad de personas que nunca habían oído hablar de nosotros y que estaban completamente de acuerdo. Existe una enorme barrera aún en los medios de propaganda del Régimen y las fuerzas opositoras, ¡pero sólo en estas acciones a pie de calle puede escalarse esa muralla!
Por esa razón son muy importantes estas acciones. Esto es verdadera acción política, y no mero «activismo». Porque el activismo persigue un imposible y no tiene repercusión en la política real. Nuestra acción es lo más parecido a los libros y las conferencias que cambian la mente y facilitan la metanoia, el cambio de perspectiva. Sin nosotros, todavía muchas personas no conocerían que existe el movimiento abstencionario y las ideas de la Libertad Política Colectiva. Nuestra labor es unas de las más valiosas del panorama político español. ¡Qué grandísimo honor!
Una noticia reconfortante es que en Italia, ya gente comienza a despertar. En las últimas elecciones regionales, el no-voto ha subido al 50-60%.
En Málaga vamos por ese camino. En las últimas municipales la abstención fue del 44%. Nos abstuvimos de participar 192.000 personas
Cuando una gran mayoría deje de votar, a los políticos se les empezará a acabar el chollo. Con una España convencida y con las ideas claras de por qué no vota y cuáles son los mecanismos de la democracia, el periodo de Libertad Constituyente será una realidad. ¡La única alternativa!
-Adrián.
19 de febrero de 2023.
Este domingo nos amenazó un hombre con pistola. La diferencia entre un policía y un gánster es que el primero actúa con la fuerza legítima de la Ley, y el segundo actúa sin legitimidad ni Ley alguna, ejerciendo violencia (o amenaza de violencia) de forma arbitraria e ilegal.
Así, cuando un policía emplea la fuerza de forma ilegítima se convierte en un pistolero, se convierte en un hombre con pistola que ejerce una violencia abusiva y arbitraria.
Pues ayer, el Gobierno del Régimen convirtió a la policía en meros pistoleros a su servicio, en gánsteres al servicio de un Déspota.
¡Qué grave crimen contra la Policía es usarla de espaldas a la Ley! ¡Qué deshonor convertir a un Cuerpo de Seguridad en una banda armada!
Bajo orden directa de un superior, estos hombres armados nos echaron del lugar donde teníamos derecho a estar; del lugar donde teníamos derecho fundamental a reunirnos y a manifestarnos. Y lo hicieron porque el Déspota y Caudillo del Ejecutivo, D. Pedro Sánchez Pérez-Castejón, se encontraba en el hotel NH Málaga y fuimos a manifestarnos en la vía pública frente a la puerta.
Fuimos 8 personas en ejercicio de nuestro derecho fundamental de reunión pacífica y sin armas, según lo dispuesto en el artículo 21.1 de la Carta Otorgada del 78:
Artículo 21.1. Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. El ejercicio de este derecho no necesitará autorización previa.
El ejercicio de este derecho fundamental en la vía pública se regula en la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión, exigiéndose una comunicación previa a la Subdelegación del Gobierno únicamente cuando a la reunión acuden más de 20 personas.
Ello según lo dispuesto en los artículos 1.2 y 3.1 del meritado cuerpo legal:
Artículo 1.2. A los efectos de la presente Ley, se entiende por reunión la concurrencia concertada y temporal de más de 20 personas, con finalidad determinada.
Artículo 3.1. Ninguna reunión estará sometida al régimen de previa autorización.
Ya que éramos8 personas, teníamos derecho fundamental a reunirnos allí sin autorización previa, en virtud de los artículos 21.1 de la mal llamada Constitución, y 1.2 y 3.1 de la Ley Orgánica 9/1983 reguladora del derecho de reunión.
Pues bien, a pesar de ello, un agente sin identificar de la Policía Nacional nos abordó con actitud tensa y nos dijo que nos fuésemos de allí, porque no habíamos comunicado esa reunión.
Me identificó como responsable de la misma, y me dijo que como no la había comunicado que «me sancionaría».
Primero nos dijo que nos alejásemos, poniéndonos en el otro extremo de la calle a unos 150 metros de la puerta del hotel; pero luego nos dijo que tampoco, que nos fuésemos de allí, y que nos pusiésemos en la «Plaza de la Constitución», donde nos solemos poner los domingos.
Le insistimos en que éramos sólo 8 personas, que según la Ley no hay necesidad de autorización previa para estar allí. Pero el agente dijo que esa limitación es muy fácil de «burlar» y que aunque fuésemos «19 dispersados», que «eso sería una manifestación».
Le dijimos que no era el caso que sólo éramos 8 personas, pero aún así nos echó de allí diciendo que nos sancionaría.
Al final nos retiramos sin rechistar, pues nuestro movimiento es pacífico y de respeto absoluto a las autoridades y a los Cuerpos de Seguridad.
Sentimos tristeza por aquel agente, pues sabíamos que estaba obedeciendo «órdenes de arriba»: unas órdenes ilegales que le estaban degradando y convirtiéndolo en un pistolero.
¡Qué pena intentar servir con honor a un Cuerpo de Seguridad nacional y recibir tales órdenes por tus jefes! ¡Qué humillación es convertirse en la mano ejecutora de un poder arbitrario!
Ayer se hizo patente que no existe la democracia en España ni tampoco garantía alguna de los derechos fundamentales.
Como tales derechos nos lo otorgó el Estado en el año 1978, y no son una conquista de la sociedad, del pueblo, el Estado nos los puede retirar en todo momento. Ayer lo experimentamos con nuestros propios ojos.
Cuando alguien afirma que en España existen derechos fundamentales ¡no conoce la realidad! Es todo una propaganda falsa. Ayer se manifestó la terrible realidad del Régimen del 78: si el Estado quiere saltarse sus propias Leyes y mandarte a la policía incumpliéndolas, así lo harán sin consecuencia alguna.
Como súbditos estamos indefensos: a la hora de la verdad sólo queda ponernos de rodillas y aguantar el látigo arbitrario del Tirano.
Tras sufrir tal abuso y atropello a nuestros «derechos», nos fuimos y nos situamos en la Plaza de la Falsa Constitución, donde había montado un escenario de Carnaval. Y allí la gente le hacía más caso a la música y a la farándula que a nuestras consignas.
Hoy nosotros fuimos las víctimas, mañana podrían ser ellos. Completamente anestesiados, ellos seguían mirando para otro lado, a las máscaras de esta democracia de Carnaval.
¿Quién nos defenderá del Estado tiránico del 78? ¿Quién protege hoy al gobernado de este tipo de abusos? Sólo nos queda que el pueblo proteja al pueblo: es decir, la Libertad Política Colectiva, que es el poder de toda la nación española para establecer la recta soberanía de las Leyes, sin que nadie pueda saltárselas, ni la Policía ni los jefes del Ministerio del Interior.
Desde aquí expresamos nuestro máximo respeto y agradecimiento hacia todos los Policías de España. Estamos con vosotros y somos conscientes de la humillación que a veces recibís por parte de los altos mandos al servicio de Régimen del 78.
Somos la ciudadanía española: vosotros nos queréis cuidar, pero nosotros también queremos cuidaros a vosotros, ¡también os liberaremos de vuestras cadenas!
5 de marzo de 2023.
Sumamos día de acción informativa repitiendo ubicación y gran acogida por parte de la ciudadanía en el Mercadillo del recinto ferial de Málaga.
Hoy nos hemos reunido Juan, Adrián, Vishnu, Juanlu, Ricardo, María Luisa, David, Eliseo, Cuko y yo mismo, estando también presentes con nosotros el apoyo de cada uno de los compañeros y personas que, día a día, invierten su tiempo y energía en difundir las ideas de la Libertad Política Colectiva allá por donde vayan, impulsando y expandiendo nuestro movimiento en cada semilla que siembran en sus caminos.
Una vez más —siendo síntoma claro del patente malestar de la sociedad española hacia la clase política—, la goleada del NO en respuesta a la pregunta que semanalmente lanzamos ¿Hay democracia en España? ha sido escandalosa, ¡muy pronto nos faltará pizarra!
A pesar del rotundo resultado —que se repite una vez tras otra—, pocas son aún las personas que sabennombrar acertadamente los dos pilares que son el génesis para denominación talde un sistema político: 1) la separación de poderes y 2) la representación del pueblo.
Comentarios como «son unos ladrones», «todos son lo mismo», «esos nada más que saben mentir y robar», «no dan un palo al agua», «les importan tres pepinos el pueblo», «anda y que les den» y de naturaleza similar abundan cada semana… pero, aunque definen bien el actuar y el ser de los especímenes políticos que pueblan el ecosistema autóctono, suspenden estrepitosamente la única pregunta del examen con el que los participantes son evaluados…
Algún viandante, en su inocente ignorancia, incluso confundía democracia con libertad de expresión. Y merece la pena decir que no es la primera vez que nos encontramos con esta confusión en nuestros interlocutores.
Tal fue el caso esta vez de una señora que «tras animarse nuestro compañero Juan a coger el micrófono y mientras nos regalaba a los presentes con una de sus espontáneas y ya famosas arengas por la Libertad Política Colectiva nacidas desde lo profundo del corazón— comenzó a increpar enardecida, clamando a viva voz que nuestra presencia y la de nuestro mensaje eran la demostración fehaciente de la existencia de democracia en España —desacreditándose así ella misma y demostrando ante la platea su falta de conocimiento sobre la materia en cuestión—.
Puesto que, si no hay herramientas de control reales y efectivas a disposición del pueblo para protegerse del Estado y de su cada vez más perversa maquinaria, poco importa lo alto o bajo del volumen, lo poco o mucho que aquel pueda decir sobre este, porque estará igualmente maniatado e indefenso ante los eventuales ataques y abusos de poder al que quieran someterle aquellos que ostenten los sillones…
Hay que recordar que este tipo de carencias o fallas conceptuales son inadvertidas por quienes las padecen y los eventos aparejados a las interacciones que naturalmente con ellas se despliegan debemos tomarlos como amables oportunidades de aprendizaje que se nos presentan para seguir insistiendo en nuestra labor pedagógica y de información —por tierra, mar y aire—,con un profundo respeto por el nivel consciencial de la persona con la que interactuemos, la paciencia de un Job contemporáneo, y la mayor sabiduría-compasión que sepamos desplegar.
De esa manera la lección irá calando hasta que le demos la vuelta a la tortilla, recordando siempre que nuestro movimiento nace del pueblo y tiene como destinatario al pueblo mismo, y que llegará el día en el que lo raro sea encontrar gente que no se la sepa.
Mientras ese día llega repitamos la lección cuantas veces sean necesarias: los pilares para que haya democracia son 1) la separación de poderes y 2) la representación del pueblo. Para empezar, 100 veces en la pizarra.
12 marzo de 2023.
Otro domingo de acción en Málaga, nos ha brindado la oportunidad de conversar con algunos transeúntes y entre nuestro grupo. Allí estábamos Luisa, Yoana, Adrián, Eliseo, Cuko, Ricardo, Juan, María Luisa, Raúl, Juanlu, René, Carmen, Antonio y Yo. De esta fría mañana me quedo con el calor de los compañeros, las conversaciones, y las miradas de intriga que nos hacía la gente al pasar. Estamos seguros que alguna semilla hemos plantado hoy en este mundo de confusión en el que vivimos.
Para mí, la Junta Democrática intenta erradicar esos problemas que afectan a tanta gente y de distintos ámbitos. Por eso creo que debemos fomentar la unión de todos los grupos posibles, porque en el fondo todos buscamos lo mismo.
¡Seamos fuertes compañeros! La batalla se libra en nuestro interior. Es la guerra por nuestras almas y nuestras mentes. Por eso debemos ser firmes, coherentes y compasivos. Ellos creen que no somos conscientes de sus crímenes, pero el viento está empezando a soplar, y cada uno tendrá que enfrentarse a su karma.
Por todo eso es tan importante para este mundo la gente genuina, la de verdad, la que no sustenta ninguna mentira para enriquecerse, y de la que no tengo la menor duda, de que se encuentran en abundancia en este grupo de la Junta Democrática. Vaya para esta gente todo mi respeto, admiración y amor.
A la gente que no se vende,
Ni por dinero ni por prestigio,
A la gente que no se vende,
A esa que se debe al pueblo,
Esa gente incorruptible,
Que no se puede comprar,
A la gente que no se vende,
En sus ojos está la verdad,
A la gente que no se vende,
Recto su camino y seguro su andar,
A la gente que no se vende,
Su propósito, amar.
19 de marzo de 2023.
Nuevos aires de Libertad en este nuevo año que germina. La vida se caracteriza por lo moviente: lo vivo siempre está cambiando a nuevas formas, mientras que lo que muere tiende a permanecer inalterado.
¿Estás vivo? ¡Cambia! ¡Haz cosas siempre nuevas!
El cambio expande nuestros horizontes y desarrolla nuestra consciencia hacia nuevas fronteras que nunca habríamos imaginado. Solo es necesario quererlo, y entonces la vida te empujará como si navegaras por un exuberante río a rebosar de abundantes frutos y coloridas flores.
La Delegación de Málaga ha cambiado a un nuevo emplazamiento los domingos de acción: el Mercadillo de Málaga. Ello fue propuesto en la 7ª Asamblea por nuestro querido compañero Ricky y entonces acudimos todos con la emoción, casi infantil, de los exploradores que desentrañan los velos de unas tierras desconocidas.
Se embarcó en nuestra expedición David, un nuevo camarada que yo conocí en Madrid y que es todo un torbellino de entusiasmo y actividad (hiperactividad nos dice él), así como una vasta hemeroteca de cultura política. Sin duda es una persona que irradia fuego, de ese que te calienta con una espontaneidad muy humana y que te sube la energía cuando estás cerca suya.
Estuvimos hoy René, Eliseo, Manuel, Paco, David, Vishnu, Jaime, Raúl, Carmen, Antonio, Joana, Francisco, Antonio Madueño y otros compañeros.
El nuevo lugar nos encantó porque se respiraba un ambiente muy diferente al de la Plaza de la No-Constitución. De pronto estuvimos rodeados —literalmente— por una marea humana, y casi no dábamos abasto de la cantidad de personas que demandaban hablar con nosotros y que le explicásemos sobre el no voto, la democracia verdadera, el control a la clase política, el darle la espalda ya de una vez por todas a los partidos…
Se notaba que nunca habían oído hablar de estas cosas, y que, de algún modo, las estaban esperando porque ya las pensaban.
A destacar una carpa de Vox que había montada cuando llegamos, y que desmontaron al final de la jornada estando nosotros allí, delante nuestra. ¡Una metáfora de lo que ocurrirá! A la partidocracia le hacemos «mucha pupa» quitándoles su sustento: el voto del pueblo. Ya no nos arrebatarán nuestro poder, ¡sabemos defendernos! Hasta Vishnu nos regaló una postal que vaticina lo que seremos los abstencionarios en este 2023:
Ha sido una experiencia tan grata y un nuevo paso para el reverdecer de la Libertad en Málaga, que de manera unánime todos los presentes decidimos que este será, tal vez, nuestro próximo asentamiento para levantar un nuevo Faro Constituyente. ¡Sólo el pueblo salva al pueblo!
-Adrián.
26 de marzo de 2023.
Este día de marzo volvemos al mercadillo a agitar las mentes en letargo frente al sistema que esclaviza y subyuga al pueblo español. Fueron Paco, Manuel, Juan, Ricky, Luisa, Adrián, Vishnu, Carmen, Antonio, Nestor y más amigos.
Nos recibió un grupo de animalistas con loros al hombro que pretendían derogar la nueva Ley animal recolectando firmas.
¡Qué desgracia! Pensamos todos.
Este sistema obliga al pueblo a mendigar firmas para que quiten una Ley, ¡y encima para que al final la última palabra la tengan los partidos! (artículo 13.1 de la Ley Orgánica 3/1984, de 26 de marzo, reguladora de la iniciativa legislativa popular)
¡Qué crimen para el pueblo no tener representantes!
Entonces al rato se nos acercó un hombre de Cuba que le hizo una foto a nuestra pancarta de Libertad Constituyente, diciéndonos que eso es lo que le falta a su patria. Y que el comunismo es lo peor que le puede ocurrir a una nación (un poder estatal sin control, a fin de cuentas).
Aquí por el mismo camino, hermano. Le dijimos. ¡Libertad para el pueblo de Cuba!
Le respondimos eso no movidos por ideologías, sino por una razón: en la oligarquía de partidos española, donde el feroz poder estatal avanza sin control ni separación de poderes, vamos por el mismo camino que Cuba: hacia un Estado totalitario. ¡Libertad para el pueblo de España!
Vimos luego a una madre corriendo despavorida porque había perdido a su hijo. Empatizamos con ella en seguida, sintiendo su desesperación. Le indicamos que la policía estaba a la entrada y que fuese corriendo a buscarla. Nos preocupamos mucho.
Pero por suerte, el niño apareció. Entonces pensamos: ¡ojalá los españoles nos unamos tantísimo entre nosotros por una preocupación común! ¡Ojalá llegue el día en que los españoles sintamos tan real el problema político que nos afecta a todos, que todos nos ayudemos entre todos a solucionarlo!
Ese día llegará, será el día en que triunfe la Libertad Política Colectiva de todos los españoles.
-Adrián.
7 de abril de 2023.
El sol de abril en el mercadillo de los domingos: nos está advirtiendo de que tenemos que ir pensando en guardar pronto los abrigos. Ha sido una mañana tranquila, de conversación agradable entre nosotros, los revolucionarios, y también con nuestros vecinos que se acercaban a preguntar. Como siempre nos ha acompañado el bodeguero de Adrián, y también nos ha acompañado la música lejana de algunos puestos del mercadillo, el bullir de la gente, y el grupo electrógeno del chiringuito, donde alguna vez nos hemos tomado alguna cerveza y hemos tenido el merecido descanso.
Hoy acudimos la mitad del equipo abstencionario porque el resto estaba en las grandes conferencias del Foro ACCE de Torremolinos, difundiendo la Libertad Colectiva y el no-voto como arma política entre los seguidores del pensamiento disidente.
Nosotros, en el mercadillo, observamos a los que pasan y nos miran. Se pude intuir por su indumentaria que son amas de casa, cansadas de trabajar y criar hijos y nietos; trabajadores que, empujando a su carrito, buscan fruta a buen precio; mujeres que rezan mirando hacia La Meca; novios enamorados; turistas rubios que al final del día terminarán, colorados como salmonetes, etc. etc… En fin, ni más ni menos que gente de los nuestros.
La semilla del granadino la hemos esparcido como mejor hemos sabido y podido. ¡Nuestro comando malagueño ya se puede permitir estar en dos sitios a la vez! Dicen que la ubicuidad es un milagro…
No sé cómo acabar esta crónica, pero recuerdo una frase que voceaba una vendedora de un puesto, que me hizo mucha gracia, y me hace pensar que el mercadillo de los domingos es nuestro sitio. La mujer en cuestión sería de mi quinta más o menos; igual que a mí, sobrándole algunos kilos, con un coco y una flor encima de la cabeza; voceado con voz firme y ronca: ¡¡¡Niñaaaa llévate 4 bragas por 3€, que te van a durar más que la hipoteca!!!!.
¡No me digáis que no es arte, tenía que contároslo sí o sí! Buen fin de semana, repúblicos.
-Antonio Madueño.




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