Hoy los valientes camaradas de la Junta Democrática se han acercado a la localidad de Coín —mi pueblo del que me siento orgulloso— para seguir con la labor de llevar las ideas de la libertad política colectiva a todos los ciudadanos que se acercaron.

La palabra «camarada» viene de los Tercios de Flandes: designaba a los soldados que vivían en la misma cámara del cuartel. Los camaradas eran tus compañeros de armas y de penurias, con los que dormías en la misma habitación y con los que compartías tu pan y tus cosas, embarcados en la misma lucha. Los de la Junta Democrática somos camaradas, todos estamos en la misma causa por la libertad, todos sufrimos lo mismo, y todos nos animamos y nos cuidamos entre nosotros.

Una paisana mía le ha llegado a dar a Luisa un abrazo por haberle abierto los ojos. De eso se trata todo esto: de abrirle los ojos a los españoles. Sera un camino largo… o no tan largo si nos implicamos todos.

Para mí es un verdadero honor estar acompañado en este camino de todos vosotros.

Como dijo Cervantes: La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida.

Esto, si no os habíais dado cuenta, es una revolución. ¡Y la revolución no se consigue desde el sofá de la casa!

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